El baño espesado: qué sostiene la tinta
El marmoleado depende de un líquido que sea a la vez fluido y viscoso. El agua sola no sirve: las tintas se dispersarían hasta desaparecer o caerían al fondo. Por eso se prepara un baño espesado, una disolución mucilaginosa que ofrece resistencia suficiente para que las gotas se queden flotando y conserven el borde que se les ha dado.
Los dos espesantes más habituales son la carragenina, extraída de algas rojas, y la goma de tragacanto. La carragenina se hidrata bien en frío o en tibio, da un baño transparente y se trabaja con comodidad al día siguiente de prepararlo. El tragacanto necesita más reposo y filtrado, pero produce una cubeta densa que muchos talleres prefieren para trazos largos y patrones peinados.
La proporción no es un dogma. Depende de la dureza del agua, de la temperatura de la sala y del tipo de tinta. Un baño demasiado ligero deja que las manchas se expandan sin control; uno demasiado espeso frena la expansión y el color queda apelmazado en el centro de la gota. El ajuste se hace por observación: se deja caer una gota de prueba y se mira cuánto tarda en abrirse y hasta dónde llega.
Señales de un baño en su punto
- La gota de prueba se abre en un círculo limpio y se detiene.
- La superficie recupera la calma en pocos segundos tras retirar el peine.
- No quedan grumos ni hilos de mucílago al pasar la varilla.
- Las burbujas se retiran con una tira de papel sin dejar rastro.
- Un segundo color cae sobre el primero sin hundirse.